¿Cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga...? se preguntaba en un poema brillante y reflexivo Sor Juana Inés de la Cruz en un adelanto de las ideas que siglos después fructificarían en cruzadas por la igualdad y la no discriminación. Haciendo una extensión analógica hoy cabría preguntarnos también por otras opciones antitéticas, sin querer abusar del retruécano. ¿Cuál es más de culpar? El que pide una dádiva, una comisión o un retorno desde la administración pública o el que pagó por un atajo en la maraña burocrática para lograr sus objetivos. El que es elegido teniendo consciencia de su incapacidad, preparación y mérito para ocupar una función pública o los que lo eligen sabiendo esas características del candidato. Aquellos medios y comunicadores que mienten a sabiendas y esconden la verdad en cada uno de sus mensajes, o aquellos que consumen esos medios y valoran los mensajes de esos comunicadores pues escuchan además lo que quieren escuchar. El que se saltó en la fila, mintió en la declaración, llamó a un amigo para que le haga el favor de vacunarlo antes de tiempo o el que facilitó la vacuna y no se esmeró por establecer un sistema de control eficiente que no permitiera estas maniobras. El que abusó de su posición dominante en el mercado para imponer sus productos y ganar más dinero que el que podría ganar en condiciones de competencia leal o el que compra esos productos, no denuncia los abusos, no opta por otros bienes sustitutivos que están esperando la oportunidad de crecer. El que prestó dinero a tasas usurarias aprovechando el desmanejo y los vicios de la economía del deudor o el que se vio obligado a este recurso financiero y aceptar condiciones inmorales porque su despilfarro de manirroto, de no saber cuidar lo propio y gastar solo lo necesario, no supo tener un dique que le dijera: es hasta acá. Desde su México natal y el siglo de Oro de la literatura española, "la décima musa", ya que así llamaban a esta religiosa sin par, nos invita a evocarla y pensar en nuestras realidades y responsabilidades, frente a dilemas cotidianos. ¿Cuál es pecado mayor, el/la que peca por la paga o el/la que paga por pecar? Tal vez en las respuestas a estas y otras preguntas, encontraremos un camino de solución a nuestra preocupante realidad

Miguel Ángel Reguera

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